Tierra Prometida

Tierra Prometida

Tierra prometida es una intervención escénica creada ex profeso para interactuar con la exposición homónima Una Tierra Prometida. Del siglo de las luces al nacimiento de la fotografía.

Producida por la María Pagés Compañía y el CCPM, de la mano del Museo Universidad de Navarra, esta coreografía performática tiene una vocación inclusiva. En ella, la coreógrafa María Pagés y el dramaturgo El Arbi El Harti, invitan a la danza flamenca, la fotografía y la escenografía museística a concebir una nueva semántica escénica. Suman en una aleación hospitalaria la energía fecunda de la danza flamenca a la belleza estética y ética del Museo y de la exposición.

En Tierra prometida la danza se acerca a la génesis de la fotografía, dialoga con ella y la sublima. Esta proximidad emana de su afinidad orgánica. La fotografía y la danza comparten la misma esencia poética y el mismo vínculo con el espacio, el tiempo, la realidad, el movimiento y la armonía… Una fotografía es una instantánea que narra una historia. Una coreografía es la sucesión de instantáneas que desean contar la Historia desde la emoción ética de un imaginario creativo.

El imaginario ha necesitado siempre territorios simbólicamente fértiles. Oriente, sin duda, cumple con este requisito fundamental. Precisamente, por eso se adaptaba muy bien a esa necesidad existencial de extrañamiento que Occidente requería en aquellos tiempos. La traducción de Las mil y una noches, la edición de diccionarios, la redacción de ensayos, la creación de teatro, novela, poesía y cuentos, la fascinación por países lejanos, las relaciones diplomáticas con la Puerta, el interés intelectual por el Corán, no son otra cosa que la prueba de ese empeño por el descubrimiento de un mundo que ya no era lo que fue, ubicado en unos territorios profundamente sugestivos.

Toda esta labor, que comenzó en el siglo XVIII y que tenía mucho de un tesón creativo casi convulsivo, era una invitación al Otro, a través de una estética de lo de afuera, una estética del exilio y, por último, una estética de la reescritura.

De esa similitud asimétrica, que en toda cultura, tiempo y lugar tienen entre sí los relatos del extraño, que posee las virtudes y los defectos que no sabemos ver al contemplar nuestra imagen en el espejo, nace una visión y una forma singular de contar el mundo. Oriente, por consiguiente, es el retrato del extraño como género, que implica, que mientras que los ritos de quien narra la historia aparecen como resultado directo de la razón, los excluidos del relato, se
alzan irremediablemente como un paradigma de la singularidad, que solo existe en la mirada inquieta, fascinada y apasionada del viajero que observa.

En Tierra prometida Oriente significa también la búsqueda en el Otro de la pasión que no encontramos en la razón y, sin embargo, buscamos incansablemente como concepto de la esencia, de lo eterno, de la pureza originaria, de la edad de oro, o, precisamente, del paraíso perdido.

Dramatúrgicamente, Tierra prometida es un viaje y un devenir sentimental al corazón del deseo. Su coreografía une en una misma experiencia física y sensorial la semántica del espacio, la imagen, la música y el cuerpo, a través del cual el personaje que encarna María Pagés, sutil, aéreo e inaprensible, hilvana una historia de la emoción que anhela darle sustancialidad a las utopías.

La danza en Tierra prometida explora – esa es su naturaleza intima – la ceremonia augusta del encuentro de los sentidos en la armonía del impulso creativo. Son suyos los espacios infinitos, ya sean textuales o espaciales, vividos o idealizados. En ese proceso su arrojo despliega la imaginación hacia lo que importa: el reencuentro con lo que Gastón Bachelard llama el “valor refugio”, un locus amoenus donde es posible la trascendencia corpórea de los afectos y la
reescritura de lo real.

Todos somos Oriente. Es allí donde nace la luz. Y, por consiguiente, ¿Vivir éste en una coreografía que se inspira en un relato fotográfico no podría aproximarnos en un instante al éxtasis de estar cerca de los viejos orígenes de nuestra humanidad?

El Arbi El Harti. Dramaturgo

PROGRAMA
Escena I. Llamada
Escena II. Viajar es regresar
Escena III. El libro bajel
Escena IV. La puerta es siempre la clave de la leyenda
Escena V. Esfera celeste
Escena VI. ¿Quién inventó la felicidad?
Escena VII. Comunión

ELENCO
Baile – María Pagés
Voz – Ana Ramón y Cristina Pedrosa
Guitarra – Rubén Lebaniegos
Violín – David Moñiz
Chelo – Sergio Menem
Percusión – José María Uriarte

FICHA ARTISTICA
Dirección – María Pagés y El Arbi El Harti
Coreografía, dirección musical y diseño de vestuario – María Pagés
Dramaturgia – El Arbi El Harti
Música – Rubén Levaniegos, David Muñoz, Chema Uriarte y Sergio Menem
Letras – El Arbi El Harti y popular
Diseño de luces – Dominique You
Realización vestuario – Taller María Calderón

EQUIPO TÉCNICO

Iluminación – Dominique You y Manuel Ordenavia

Sonido – Kike Cabañas –

Regiduría – Alejandro Pintado

Asistente de dirección y producción – Dácil González

Asistente de dirección y comunicación – Habib El Harti
Administración – Beatriz Sánchez

 

Una producción de la María Pagés Compañía y el Centro Coreográfico María Pagés con el apoyo del Museo Universidad de Navarra y la colaboración del Ayuntamiento de Fuenlabrada, Comunidad de Madrid e INAEM

{CCMP}